Juntas de Vecinos

02/09/2013 - creados por @PedroAvilaSilva

En el debate que se hace en torno a los niveles y formas de participación ciudadana en Chile, no se ha discutido lo suficiente acerca de uno de los espacios fundamentales de participación, como lo son las juntas de vecinos. Estas, debieran ser el eje fundamental en la  toma de decisiones de una localidad, del impulso de proyectos de autogestión, y de la creación de nuevas instancias de participación social. Como talleres, clases, actividades culturales, campeonatos deportivos, etc.

Por desgracia, hoy en día una junta de vecinos es en muchos casos una bodega grande, en donde se reúne cada cierto tiempo el 10% de los vecinos de la localidad. Siempre son los mismos. Nunca tienen financiamiento para generar proyectos de desarrollo autónomo, y no son representativas debido a la baja asistencia en las reuniones. A ello se suma la indiferencia de la municipalidad, y el desconocimiento que tienen los mismos ciudadanos del enorme potencial que puede tener una junta de vecinos fuerte y articulada.

 

Si imaginamos a una junta organizada como corresponde, y con el peso social que debieran ejercer, tendríamos una entidad con una voz fuerte y clara en la comuna, que podría hacer frente a cualquier decisión (empresarial o gubernamental) que fuera entendida como un atropello a los derechos o necesidades de la localidad, y que permitiría tomar iniciativas de autogestión sin la necesidad de estar pidiendo dinero a la municipalidad para cada pequeño proyecto que se quiera realizar (mejorar la plaza, poner murales informativos, tener noches de cine, organizarse en el cuidado de niños,  etc.)

 

Si tomamos como ejemplo concreto a la junta de vecinos de “Villa Renacer 1” de Rinconada de Los Andes, podríamos observar que:

 

- De un total de 200 casas,  tan solo hay 80 socios en la junta.

- De los 500 pesos que se les intenta cobrar a los socios, prácticamente nadie los paga. Y actualmente, carecen de dinero en caja.

- A las reuniones asisten un promedio de 50 personas, y estas reuniones se caracterizan por ser muy largas y redundantes respecto de los temas de discusión, lo que hace bastante entendible la poca motivación de la gente por asistir (se puede estar 45 minutos discutiendo si cobrar o no, 100 pesos a cada jugador para usar la luz de la multicancha en la noche).

- No reciben dinero mensual de la municipalidad. Esta solamente paga la luz y el agua de la sede. Y solo obtienen recursos económicos cuando organizan algún tipo de evento (como bingos y ferias) o con la licitación de algún proyecto, a través del fondo de desarrollo vecinal.

 

Por ello, las juntas de vecinos no son en este minuto el elemento aglutinador y organizativo que debieran ser, y solo sacan la voz cuando la municipalidad ha sido demasiado displicente con un tema específico, o cuando ocurre alguna situación que afecte de manera evidente a los vecinos. Es decir, son una organización de reacción en vez de ser un elemento proactivo y autosuficiente.

 

Es entonces una necesidad social el volver a empoderar a las juntas de vecinos. Darles la capacidad económica y de gestión para ser un elemento capaz de desarrollar proyectos autónomos. Siendo imprescindible que logren tener representatividad en sus reuniones, y que puedan realizar diferentes iniciativas menores, sin tener que ser asistidos permanentemente por la municipalidad.

 

Para poder lograr esto, es fundamental aplicar medidas que apunten de forma concreta a solucionar los puntos ya mencionados, y algunas propuestas son:

1) Obtener nuevas fuentes de financiamiento mensual:

a) Es primordial que la totalidad de los vecinos sean socios de la junta, y que además, todos paguen la cuota de 500 pesos por casa. Una forma que permitiría lograr ambas cosas, es que la inscripción del socio fuera automática, y el cobro de la cuota se hiciera a través de la boleta del agua. Gracias a ello, el tesorero no tendría que estar persiguiendo a los deudores, y las arcas de la junta aumentarían notoriamente. En la Villa Renacer 1 por ejemplo, se pasaría a recibir un ingreso de 100.000 pesos mensuales.

b) La municipalidad debiera destinar un dinero mensual para cada junta de vecinos, repartido por el número de casas que esta representa. Si entregara tan solo 250 pesos por cada casa que representa la junta. En Villa Renacer 1, se obtendrían 50 mil pesos extras. Lo que sumado a la cuota de cada socio, haría un total de 150 mil pesos mensuales, permitiendo  generar un gran número de proyectos e iniciativas, sin necesidad de buscar financiamiento externo.

 

2) Capacitar a las directivas de la juntas de vecinos en dos aspectos básicos:

a) La capacidad de gestión: Apuntando a que las juntas de vecinos tengan directivos capaces de desarrollar proyectos propios, junto con ayudar a los vecinos  a realizar iniciativas de la misma índole. Además de darles la capacidad de tener un manejo con visión de futuro e inversión para las arcas de la municipalidad. Creando actividades que puedan ser socialmente positivas, y además rentables.

b) El manejo de las reuniones: Esto se hace esencial para aumentar la asistencia (y con ello la representatividad) de las reuniones mensuales de la junta. Con una directiva capaz de manejar y orientar la discusión. Las reuniones serían más ágiles, no se repetirían durante largos minutos los argumentos ya dados, y se tomarían decisiones más rápidas, lo que incrementaría el nivel de asistencia actual.

La aplicación de estas medidas, permitiría tener juntas de vecinos más independientes, con capacidad de gestión propia, y con un mayor nivel de representatividad. Lo cual influiría de manera muy positiva en el desarrollo de la localidad que representa. Además, significaría un alivio para la municipalidad, ya que no tendría que estar asistiendo de manera permanente a la junta para proyectos pequeños. Los que ahora, podrían ser gestionados casi por entero, por una nueva junta de vecinos autónoma, fuerte y organizada.

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