La crisis del desarrollo actual

10/01/2014 - creados por @acarbonnel

Hoy en día, vivimos una fuerte crisis de índole socio-ecológica, en la que escuchamos de forma recurrente discursos vinculados a la eficiencia energética y el desarrollo sustentable, en donde este último se nos explica que es el nuevo modelo que incorpora una dimensión social y ambiental al crecimiento económico. Sin embargo, poco se habla, o más bien, poco se reflexiona acerca de la lógica del crecimiento y expansionismo constante.

 

La idea del crecimiento económico como eje del desarrollo, se consolidó hace un poco más de dos siglos, a partir de la revolución industrial y del surgimiento de la economía política, base del actual modelo económico neoliberal. Si nos enfocamos en lo esencial, hemos de preguntarnos: ¿Cuál es el objetivo o fin último del desarrollo? En principio, entendemos que el fin último es el bien común, relacionado con mejorar el bienestar de la sociedad y la calidad de vida de las personas.

 

Esto último ha sido olvidado en los últimos decenios, y ha sido olvidado por una sencilla razón. Hemos perdido nuestra dimensión y comprensión ecológica de la realidad, ya que al vivir en un ecosistema con límites físicos como la tierra, no podemos pretender satisfacer nuestras necesidades de manera individual y competitiva sin entender que nos interrelacionamos y afectamos a nuestro entorno y nuestros semejantes.

 

Manfred Max-Neef lo ejemplifica de manera muy elocuente, cuando pone como referencia al ser humano, explicando que éste, aunque física y biológicamente crece hasta los 18-21 años, se sigue desarrollando a lo largo de su vida, en lo que vendría a ser un desarrollo integral en múltiples dimensiones (emotiva, social, intelectual, relacional, espiritual). Y así, como las células que se resisten a morir y proliferan multiplicándose sin control, generan una metástasis y posteriormente un cáncer, que lleva la vida de un ser humano al colapso, de igual forma lo hace una sociedad que pretende satisfacer sus necesidades humanas fundamentales*, a partir del uso indiscriminado de recursos naturales y humanos.

 

La pregunta que surge por ende es: ¿Estamos dispuestos a cambiar, modificar y transformar nuestros hábitos y forma de vivir? Como estrategia evolutiva, no solo ha existido la competencia darwiniana, también ha coexistido la cooperación, la reciprocidad, la autosuficiencia y la redistribución, conceptos que Polanyi (1957) explica claramente desde un punto de vista económico y político.

 

El desafío actual, es poder recuperar estos conceptos y valores válidos y necesarios, adaptándolos y ajustándolos al contexto socio-ecológico contemporáneo. Por lo que el modelo de desarrollo que conocemos en occidente basado en el crecimiento económico como fin último ha de mutar, debe de transformarse, en miras a generar una sociedad post-industrial capaz de vivir eco-sistémicamente ya no por opción, sino por necesidad. Por último, nos tomamos la libertad de plantear algunas preguntas-conceptos con el fin de ampliar la discusión y ver la utilidad de estos en el diario vivir.

 

-        Evaluar los pros y contras de utilizar los mecanismos de competencia y cooperación a la hora de generar un proyecto.  

-        Analizar seriamente las implicancias de movernos a pie, mediante la bicicleta y/o el transporte público.

-        Reflexionar sobre las actividades que hacemos en nuestro tiempo libre.

-        Entender como estamos utilizando nuestros espacios públicos.   

 



*Nos referimos aquí, a las definidas por Max-Neef et al 1993, en su propuesta del desarrollo a escala humana (Subsistencia, afecto, participación, creación, identidad, libertad, ocio, creación, entendimiento)

Alexandre Carbonnel
Socio-Director Arquitectura y Territorio Enjambre.

Fomentamos el activismo aprendiendo, integrando y compartiendo nuevos conocimientos y experiencias.